miércoles, 16 de mayo de 2012

Las cosas tienen movimiento (tributo a Carlos Fuentes)


A la sala de reuniones en la que me encontraba desde hacía unas cuantas horas, un compañero le dice 'el conference del fin del mundo'. Él dice que ahí se planea el fin del mundo. Yo no lo sé. Pero estábamos hablando con avaricia de cantidades grotescas de dinero, y me sobaba las manos cuando sonó la alerta de la BBC.

'Muere el escritor mexicano Carlos Fuentes', leía el push notification. A mi cabeza llegó de golpe: "Negar que fui comunista hubiese sido negar que fui joven". Qué mala pata. Me sé de memoria varias citas de Fuentes, y esa de Los años con Laura Díaz fue la primera en visitarme.

Tomé el celular y lo volteé. Seguí hablando como si nada, seguí escribiendo dígitos en Excel. Risas. Palmadas en los hombros. Cuando salía de 'el conference del fin del mundo' sentí helada la espalda. Sudor. Y ya de camino a mi escritorio pensé en Agustín Lara, en José Alfredo, en Piazzolla… la muerte de Fuentes reclamaba música en mi cabeza. Y tan absurdo como llegó Laura Díaz, llegó Fito y empecé a silbar 'Las cosas tienen movimiento'.

Muchas veces me pregunto
que estamos haciendo acá
dejo de pensar y veo que al final
siempre estarás,
siempre estarás
en mí.

Pensé en Artemio Cruz, en Aura… me vi a mi hace quince años aprendiendo a leer, ya no como niño, ni para el colegio, sino yo y mi cabeza enfrentándose a un libro por el puro placer, por pura curiosidad. Descubriendo, pasando esas primeras hojas apasionantes que nunca regresan. Maravillándome. Descubriendo mundos, ciudades, sentado en un parque, en el Metro, en el water.

Me dolió la muerte de Carlos Fuentes. Me dolió porque me hizo reconocer que ya no disfruto los libros como entonces, es más, ya casi ni leo.

Una voz, como un sentimiento
o una canción
algo más
que me ayude a despertar
a seguir, a no bajar la guardia
siempre a seguir
no esperes,
no te enseñaré a vivir.

Ayer no me podía dormir. Gracias a Dios fui a una clase de degustación de vino y ya cuando llegué a casa O estaba dormida. Yo mordí un pedazo de queso Oaxaca y miré la luna, susurrando todavía.

En México, durante una Cátedra Alfonso Reyes, Carlos Fuentes me negó un autógrafo. En Puerto Rico, saliendo del teatro de la Universidad hace dos años, le di la mano.

Movimiento, las cosas tienen movimiento
la oportunidad de estar en libertad,
como un soplo,
como una lluvia,
como un rayo una luna
oxigenarás, mi vida hasta estallar
es que siempre estarás
siempre estarás
en mi.

O se muere por que le cuente por qué me duele la muerte de un escritor. No sé ni qué decirle. Se fue el gran narrador de mi país, justo cuando mi país necesita imperativamente ser narrado.

Fuentes no es mi escritor favorito. Pero simple y sencillamente no hay un libro, un cuento de él, que yo no haya leído. Y lo leí para entender y disfrutar mientras trataba de entender. Me encabrona que no le hayan dado el Nobel. Fuentes siempre tuvo un compromiso con la literatura universal. 'Si ha Kafka no se lo dieron, ¿por qué a mi? ', dijo alguna vez. También, llegó a reconocer que él cambiaría todos los premios, por ver una vez más a su hijo, muerto.

Los próximos meses serán de desempolvar 'El espejo enterrado', 'Gringo viejo', 'La frontera de cristal' y mi primera edición de 'La región más transparente'.
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miércoles, 18 de abril de 2012

Árboles y perros

Pulp y Bolaño. 'The trees' y 'Los perros románticos'. El poco tiempo libre que tengo lo pierdo leyendo y escuchando. Bien perdido. Bien ganado.

'Había perdido un país
pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño
lo demás no importaba.
Ni trabajr ni rezar
ni estudiar en la madrugada
junto a los perros románticos'

Verdades como templos.

El domingo hablé con mi abuela Marisa. Hacer la llamada de cada año en el aniversario de fallecido de mi abuelo, no es fácil, hay que prepararse. Comienza uno desde temprano, cuando me marca papá antes de entrar a misa. Luego uno respira, sale a caminar, se esconde par de horas en el cine o en las olas del mar, pero hay que llamar.

Luego de colgar, el piecito no se queda tranquilo y tengo que poner El Gran Pez, la película que más me recuerda a mi abuelo. Leería El Naranjo, pero ese lo tiene Marú allá en Los Alpes.

Un hombre que supo contar y creerse que su vida fue fantástica, merece mucho, mucho, respeto.

Volveré a escribir más seguido. No volví antes porque la cañería del cerebro estaba bloqueda por asuntos familiares.

Y luego viene Pulp, con una canción que simple y sencillamente no pasa de moda.

'Your skin so pale against the fallen Autumn leaves & no-one saw us but the trees'.

¿Quién no ha tenido un buen árbol (o varios) como testigo de vida?

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Los dejo con la gran banda británica, y su canción 'The trees'.

domingo, 25 de marzo de 2012

Cinema Paradiso

Mezcla sufrible. No se la recomiendo a nadie que no ande buscando nostalgia.

Llevo días tratando de hablar, no de comunicarme ni de intercambiar oraciones, de hablar con mi familia, y por X o por Y no se ha podido... además esta lluvia que no para y tantas ganas de ver Cinema Paradiso, con lo que me provoca la película y yo sólo, con O haciendo diligencias.

Ya una señal, que más bien fue una alerta, era haber preparado la pasta esa con tomate que nos hacía mamá cuando pequeños.

Pero qué largo puede ser un domingo, incluso si uno trabaja par de horas... parece no terminar. Que vanga el lunes y esa semana fabulosa que promete tantas cosas...

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Una de las mejores escenas que jamás haya visto en una peli, es la final de Cinema Paradiso.


sábado, 24 de marzo de 2012

Too Young

Recuerdo madrugadas de luces de semáforos y farolas amarillas y caminatas hacia casa. Cuando no había iPods y los CD Players eran lo común. Una de mis canciones favoritas era 'Demasiada presión' de los Fabulosos Cadillacs, y yo escribía en servilletas, larguísimos poemas.

Hoy, después de semanas, meses de torbellino, estoy convencido que la vida está para disfrutarla, sobre todo si a uno le han tocado tantas bendiciones, como a mi.

La boda de A&J me dejó muchísimas enseñanzas. Pero muchas más certezas. De ellas, la más grande: que mi familia es maravillosa. Me encanta ver a O que ya es parte de todo, es una más junto a todos nosotros.

Mis ratos de descompresión, las lleno con la música de Phoenix, que se ha vuelto indispensable y me recuerda que la vida hay que disfrutársela.

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Los dejo con 'Too Young', de a gran banda francesa.


lunes, 27 de febrero de 2012

A & J

Le pregunto a mi papá si está contento por la boda de mi hermano. Me contesta diciéndome que mi hermano había tomado una decisión, que había momentos en la vida en que un hombre debe tomar ese tipo de decisiones. Que él apoya la decisión. Que Ana es una chica muy buena.

Cuando mi papá habla de cosas íntimas con la misma parsimonia de un Jefe de Estado ante los micrófonos nacionales, pienso en cuando mi mamá y él eran jovencísimos y se paseaban por la Roma y Coyoacán, después de ir por las mañanas al CCH Sur. O en las miles de miradas entre ellos, miradas de enamorados de las que fui testigo.

Casi nadie lo sabe, pero yo le dije a papá que me casaba y que me iba de México en un hotel bellísimo en La Habana. Sentados en el bar del hotel, saboreábamos el mejor mojito del mundo. Me miró rápido, como sin querer, y me dijo que me apoyaba, que no iba a ser fácil pero que si ya estaba decidido que no dudara, que luchara por mi decisión. Que O era una chica buena.

Estas últimas semanas no he dejado de pensar en A & J, en su día, en el día tan especial para mi familia, toda reunida, todos juntos. Amo a mi hermano, y amo a Ana. Imagino el futuro, 20 años adelante, y bien puedo vernos a O y a mi, visitando la linda casa de A & J, con niños preciosos corriendo por todos lados.

La boda de mi hermano, los posibles bisnietos, son razones fundamentales para mis abuelos, para lidiar con su idea de futuro. Mi mamá y Dan no hablan de otra cosa.

Será un viaje exprés, pero qué viaje, qué horas tan valiosas.

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Hoy, tal como ocurrió la semana pasada, había un arcoíris encima de la cárcel que tengo que cruzar de camino al trabajo. Hoy, al igual que ese día, me pregunté si los reos podrían ver el arcoíris. Los imaginé, pensando que era un día más en su espantosa rutina, en su celda gris. Sin saber que encima de ellos ocurría un milagro. Sin saber que todos los que cruzábamos a esa hora veíamos la cárcel con asombro, de alegría. De pronto mi playlist me sorprende y pone a Sabina, y yo me sentía Como un Explorador...

 

domingo, 5 de febrero de 2012

Una semana bien puede ser un sueño

La vida me regaló otra bendición más: un nuevo trabajo. Mi rutina cambió radicalmente de una semana a otra. Aunque hubo una previa, pero esa fue de deslinde y de RH, y de estar con O en una de esas horas oscuras que también nos regala la vida.

Dios, la vida, el Universo; sean cosas 'buenas' o 'malas' -en nuestro pobre entendimiento- nunca dejan de darnos, siempre nos presentan cosas nuevas. Entenderlas, aceptarlas; eso está en nosotros y en las acciones y decisiones que tomemos a raíz de esos eventos.

En el caso de O es fácil para mi escribir todo esto, pero cuando tienes un hueco en el corazón sencillamente no piensas.

Ayer me costó bajar las revoluciones de una semana que fue un parpadeo nada más. Fue rapidísima, exitante, exigente, violenta, nueva, estresante, fascinante, enferma (me enfermé de la garganta).

Ayer me preguntaba ahora que conseguí un nuevo logro profesional, y si bien lo difícil viene ahora: crecerlo, desarrollarlo, mantenerlo. Me preguntaba acerca de mi vida, de nuestra vida (junto a O) y me preguntaba mientras caminaba sin rumbo en un centro comercial ¿Cuál es el próximo paso? ¿Qué me depara ahora la vida? ¿Qué tengo que hacer ahora en mi vida personal?

Llamé a mi madre, y tan solo con escucharla me tranquilicé. Luego vi a O que me buscaba entre la gente, y mi corazón encontró a su par, y caminé rápido hacia ella y la abracé con fuerza.

'Un trabajo es sólo un trabajo', me dijo mi hermano. 'No importa qué tan bueno, qué tan alto sea', remató. Y lleva razón, lo importante, lo crucial siempre será la familia, O, y seguir escuchando esas voces que hay en mí, y pensar, y aprender. Ser yo.

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Como se imaginarán, esta semana no ha sido muy musical. Lo mejor que escuché en estos días fueron las danzas húngaras de Brahms. Justo, si bien recuerdo, fue la primera música que subí en este blog. Aquí de nuevo, mi danza favorita: la 5ta de ‪Johannes‬.


jueves, 19 de enero de 2012

El equilibrista/malabarista

Hay una canción de Silvio Rodríguez (Oda a mi generación) que habla de un malabarista, dice: "No es un hombre, es un malabarista de una generación".

Ese soy yo en mañanas de incertidumbre. En tardes sin playa. En noches sin O.

En El equilibrista, libro de ensayos, Andrés Neuman (gran tipo, según Bolaño en quien reside el futuro de la literatura latinoamericana) juega al malabarismo literario, a la pluma que nunca se sale de la delgada línea de la sabiduría. Frases cortas, punzantes, exactas.

Hoy juego al equilibrio.
Malabarista. Un pésimo poeta.
Hoy, no soy el de ayer. (Nunca fui buen poeta)
Mi camino es el camino de siempre.
¿Qué pasará con el saco azul? La esperanza.
Brooks Brothers puede ser un laberinto de espejos y tarjetas de crédito, y sueños. Borges nunca vistió mal.
Callaré más frecuentemente. La boca sirve de bragueta.
La paciencia es un gran Circo de Pulgas.
Sabina, Serrat: Nada me gustaría más que unirme a su Orquesta del Titanic.
Sé tocar bien la puerta.
Canto sólo en familia.
¿Puedo pasar?

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Hace calor y hay mosquitos. Los dejo con 'Rosana', de Silvio. Hubo un tiempo en que era una melodía de derrotas y victorias, lados intercambiables del equilibrio.