domingo, 10 de mayo de 2015

El hijo de mi madre

Pensaba escribirte un poema y dejártelo por aquí, para nosotros. Luego pensé en contarte algo lindo:

El otro día -en una reunión de trabajo- nos pusieron un vídeo. Entrevistaban a niños y les preguntaban ¿quién era la mejor mamá del mundo? Todos, respectivamente, dijeron claramente que las suyas. Luego, entrevistaban a sus mamás y les preguntaban ¿qué significaba ser madre? Todas respiraron profundo, y con gargantas apretadas, no tuvieron palabras casi para describirlo.

Luego, a esas mismas madres, les preguntaron ¿para ti, quién es la mejor mamá del mundo?  Todas contestaron que las suyas.

Creo que fui el único en todo el salón que no lloró o al menos que no tuvo una reacción visiblemente emocional.

Tuve una claridad envidiable. Una sonrisa grande, era el reflejo de mi felicidad total... no importa lo que pase, ni lo que viva, la respuesta a esa pregunta siempre serás tú.

Todo ese día estuve pensando todo lo que eres y significas para mi, y como las mamás en el vídeo, fueron tantas y tantas palabras, tantos pensamientos... que el resultado fue un feliz silencio.

A veces, cuando alguien me pregunta quién soy yo, contesto en mis adentros, 'Yo soy el hijo de mi madre'.
Te amo.

***Para ver el vídeo: http://www.elnuevodia.com/videos/estilosdevida/hogaryfamilia/quepiensasdetumama-166023/


martes, 14 de octubre de 2014

Lo que yo quiero

De pronto Sabina, como tantas otras veces y de su voz a tus ojos... viaje instantáneo y sutil.

Y en verdad que me salió del alma, correr a este espacio entre reunión y reunión y escribirte a tí...

Por que ya lo sabía, pero entre acorde y acorde, apareció tu mirada enamorada... y recordé y supe que lo que yo quiero... (de verdad, de secreto en pecho cerrado ) lo que yo quiero, eres TÚ.

Lo que yo quiero, boricua de ojos tristes (y bellos, y vivos y tan tuyos)... es que mueras por mí.

Ahora, luego de escucharla mil veces, cuando te tengo a ti, por primera vez entiendo y siento esta canción.

Te dejo a Sabina, para que sepas lo que yo realmente quiero:

CONTIGO

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá; 
yo no quiero que viajes al pasado

y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.  

Yo no quiero vecinas con pucheros;

yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero

ni cumpleaños feliz.  

Yo no quiero cargar con tus maletas;

yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,

cortarme la coleta, brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;

yo no quiero columpio en el jardín;
lo que yo quiero corazón cobarde es que mueras por mi.

 
Y morirme contigo si te matas,

y matarme contigo si te mueres;
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan, nunca mueren.

  
Yo no quiero juntar para mañana,

no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana

dos veces por semana,
sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero;

yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero

ni Venecia sin ti.
 
No me esperes a las doce en el juzgado;

no me digas "Volvamos a empezar";
no yo quiero ni libre ni ocupado,

ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.
 
Yo no quiero saber porque lo hiciste;

yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero muchacha de ojos tristes,

es que mueras por mi.
 
Y morirme contigo si te matas,

y matarme contigo si te mueres;
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan, nunca mueren.


---------------------------------------------------




viernes, 3 de octubre de 2014

La Tregua

Vuelvo a Mario Benedetti, a su Tregua, la mía, la de muchos...

Re-leo mis anotaciones de hace 14 años, y una mezcla de ternura y vergüenza aparece.

Cada vez entiendo más a Laura y más a Martín...

Hoy te escribo a ti, y solo a ti:

el sueño sigue intacto
disculpa lo que dije y lo que no dije
de la fantasía a la realidad
con ilusión verás
que sabré ser el hombre
compañero y cómplice
principe azul
y algo más... quizá

prueba superada
no hay secreto que pueda
con mi amor
mi mano, mis ojos y mis besos
no dejarán espacio a tu dolor

el sueño sigue intacto amor
quiero picnic, playa y sol
solamente contigo
así te amo,
callada y sincera
simple como eres

venimos de dos mundos distintos
contextos, ciudades y banderas
pero mi pie busca tu pie
en las noches
y tu cabeza está hecha para dormir en mi pecho
y ante eso, mi amor... no podemos hacer nada
disfrutar y crecer

es más
te quiero más que ayer
pero menos que mañana


el sueño sigue intacto amor
no hay fantasmas ni libretos
la sinceridad de la aceleración de mis latidos
es prueba suficiente
mi amor por ti... crece




miércoles, 7 de mayo de 2014

Sitio de amor

Hay poemas que aprendí de mis padres, en la adolescencia. Ahora cobran nuevos y profundos significados.

 De Jaime Sabines, el poeta humilde, el poeta de la selva: Sitio de Amor.

Sitio de amor, lugar en que he vivido
de lejos, tú, ignorada,
amada que he callado, mirada que no he visto,
mentira que me dije y no he creído:
en esta hora en que los dos, sin ambos,
a llanto y odio y muerte nos quisimos,
estoy, no sé si estoy, ¡si yo estuviera!,
queriéndote, llorándome, perdido.

(Esta es la última vez que yo te quiero.
En serio te lo digo.)

Cosas que no conozco, que no he aprendido,
contigo, ahora, aquí, las he aprendido.

En ti creció mi corazón.
En ti mi angustia se hizo.
Amada, lugar en que descanso,
silencio en que me aflijo.

( Cuando miro tus ojos
pienso en un hijo. )

Hay horas, horas, horas, en que estás tan ausente
que todo te lo digo.

Tu corazón a flor de piel, tus manos,
tu sonrisa perdida alrededor de un grito,
ese tu corazón de nuevo, tan pobre, tan sencillo,
y ese tu andar buscándome por donde yo no he ido:

todo eso que tu haces y no haces a veces
es como para estarse peleando contigo.

Niña de los espantos, mi corazón caído,
ya ves, amada, niña, que cosas digo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Corazón


Así es
como la resolana tímida
de las mañanas caribeñas
se mete de nuevo por mis cortinas
-o las tuyas-
y se tienen dos cuerpos
como salidos
del periodo azul de Picasso
como dormidos
con los ojos bien abiertos

Sin poder entender que sus dolores
y sus pasados
no importan
que lo que se creía imposible
existe
late
Tú no creías ya
yo tampoco.

Venías existiendo de a poco
como salida detrás de las orejas
La gente creé que sabe
pero esto sólo lo entendemos tú y yo
y eso
es lo que vale.


Nadie conoce
-no deben-
-no pueden-
el valor
de volver a creer
dar el salto sin caer


Me importa un pito
los tiempos
las teorías
sociedades, empresas, familias…


Aquí estamos tú y yo
azulados
ciegos de noche.


Construyendo sin querer
creciendo hacia algún lado
-when nothing goes right, go left-
llegando hasta tus ojos
y los míos
sintiendo lo que hay que sentir.
Punto.


Viviendo
sonrisas francas
solidarios
tú y yo,
Coma...

-----------------------------

Por que el corazón, nunca deja de latir y funciona de lo más bien... Aquí está Silvio, y esta canción 'Quién fuera' que le enseñó a sentir tantas cosas a este corazón mío...

lunes, 27 de enero de 2014

Las Batallas

Ayer, mientras yo veía Cinema Paradiso, moría José Emilio Pacheco.

En dos semanas se nos han ido par de gigantes. Curiosamente, cuando José Emilio recibió el Cervantes, dijo que no entendía el reconocimiento, 'si ni siquiera era el mejor poeta de su barrio', pues era vecino de Juan Gelman, en la Condesa.

Cualquier mexicano, le debe la poca o mucha lectura juvenil a la obra de José Emilio.

Yo le debo, como tantos miles, 'Las batallas del desierto' que es el único texto capaz de transportarme al México de mis padres, de mis tíos.

Aprendí a escribir con José Emilio. Una vez, al reverso de 'Tarde o Temprano' escribí un cuento donde un tipo enamorado devora a su amada como se devora un largo fideo. Un infinito beso se convirtió en un sorbo potente y se la comió.

No me sentía mal escribiendo en los márgenes y en las hojas en blanco de sus obras. Si alguien hubiese aprobado esas tácticas guerrilleras, fuese José Emilio.

Lo vi una vez en la FIL y dos en el Palacio de Minería. Siempre se me pareció un poco a mi padre, con sus sacos y sus lentes gruesos.

Los dejo con un poema, con el que todos los mexicanos de las últimas 5 generaciones, aprendimos a bien ser mexicanos:

Alta traición

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente, puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

----------------------------------

Me costó mucho trabajo dedicarle una canción a Jose Emilio, y solo se me ocurrió otro José, otra gloria de mi patria, con su Mundo Raro.

viernes, 17 de enero de 2014

Costumbres

Dos actores
dos testigos
un largo pasillo
una sala vacía
un policía
dos espaldas conversando
un juez
un primer acto
un segundo definitivo
ciao
listo.

No cabe duda que soy un hombre
con sus fracasos y sus victorias
un hombre con su historia.

Tempranito en la mañana, me puse una corbata azul y un saco que era de mi padre. Y fui a hacer lo que debía hacer.

No voy a escribir más hoy, lo único que puedo decir es que soy un hombre que por fin entendió esta maravillosa canción de Juan Gabriel, este himno total que es 'Costumbres'.

Pienso en mi abuela Marisa que seguramente aprobaría infinitamente esta canción, en este día -demasiado corto- y esta noche -demasiada larga-. En esta vida que es justa y buena. Es así. Nada más.

-------------------------