Demasiada luz
Entre destellos, reconocí una foto
No la entendí (no se veía bien)
Pero algo en mí ya lo sabía
La noticia que todos estábamos esperando
Ese tema del que ya nadie preguntaba
Pero todos deseábamos, pedíamos, rezábamos…
Sucedió
El milagro sigue creciendo
Y con él, la alegría de toda la familia
No puedo pensar en mejores padres
Que ustedes, Juan y Anita
Siempre recordaré lo felices, lo plenos que se veían
Cuando nos dieron la noticia
Saber que cumplirán su sueño
Que hay otro comienzo
Que además de Isabella
Ya viene alguien
Que será dueño, dueña
De nuestra historia
Hablando con Marisa y Maru envueltas en llanto
Viendo a Mamá también llorar de felicidad
Todas me dijeron lo mismo: “saber que un Bebé tan deseado viene”, “lo pedimos tanto y ya viene”.
Yo no sé mucho
No tengo experiencia en la materia
Pero para mi, eso es un Milagro
Otra bella obra de Dios.
Te escribe tu tío Lalo
un tipo medio loco que te ama
que habla palabras y cuenta historias
-con un acento extraño-
Tu tío que vive en una Islita bella
que lo tiene todo
pero no tiene tu cercanía
ni la del resto de la familia
Seré un rostro
que aprenderás a querer por el teléfono
una fotografía,
un vídeo
tu mamá y tú me llamarán a cada rato
Trataré de hacerte muecas
hacerte reír
Titi Diani y yo te recibiremos
varias veces, muchas veces
te enseñaremos el Caribe
También nos veremos en Navidades
con regalos y frío y abrazos
Sigue siempre los consejos de tu mamá
hazle caso (yo siempre lo hago, o al menos trato)
siempre que veas a tus abuelos
dales un beso
un beso laaaaargo
verás en sus ojos una luz
que vive en tu mamá y en ti
Abuela Paty te hará reír
te consentirá y te hará sentir súper bien
ella tiene esa magia (y muchas otras)
Verás mucho a Tío Juan y a tía Anita
te colmarán de besos
te cargarán y jugarán contigo
Tu abuelo Juan será el más orgulloso
te llevará a pasear
y cuando te mire
se verá a él
Bebé
Te voy a decir un secreto:
llegas a una familia buena
llena de historias,
de cuentos,
de amor,
de vicios…
ser Andrade no es fácil
y Gress tampoco
pero dentro de ti, siempre sabrás
que eres parte
de una familia valiente,
unida.
Ya te quiero. Eres el comienzo y pronto lo serás todo.
De casa de tus padres a la nuestra en cada luz un juego caricias motoras de esparcimiento
yo te tiro un beso de mi boca a mi mano diestra la ventana mía, el carril y tu cristal con tus dos manos
cachas mi beso y te desmayas y levantas tu cara sonriente me lo devuelves yo arranco agradecido sin poder creer que además de lo que tú bien me das juegues a las luces
Y pienso en otras luces de bengala que nacen del piso en los jardines de San Miguel donde tú y yo danzamos y fuimos risa, fuego y humo
Y somos dos luces en la carretera dos puntos que se alejan y se acercan (ya no creo en el movimiento brownoideo)
creo en tus ojos y los míos que se buscan en cada luz para seguir el camino hacia delante
(*en Borinquen, luces significa también semáforo. Ej: si te toca la luz en la calle, te tocó el semáforo)
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Brillas, de León Larregui. Una canción que es de mi mente, en donde solo tú vives.
Leo Rayuela.
Hasta hace algunos años llevaba en una libreta las cuentas, las distintas formas en que la he jugado, los distintos comienzos y finales.
Ya no.
Leo Rayuela como despidiéndome.
Si con nostalgia, pero también con recelo.
Preguntándome qué tanto bien, qué tanto mal me has hecho… Rayuela.
Caminé países y ciudades, buscando a La Maga. (Ese que era yo a los 17 años debe estar realmente orgulloso)
Hoy. Yo ya no juego ese juego.
Emboqué la piedrita algunas veces.
Estuve en el cielo, pero duró lo que tarda otro en preparar su próximo tiro.
La gran mayoría de las piedritas cayeron fuera de los bordes de tiza y fui yo quien la pagó –¿quién más?- y sigue pagando.
Hace algunos días, de madrugada me levantaron unas palabras. Quizá un título acompañado de una línea, una cita, que evidentemente no era mía: El origen de las cosas. ‘Se creó en ti, tanto amor como era posible de crearse’.
Esa noche, tuve el reflejo y la suerte de escribirla.
Ayer que hablé contigo, lo entendí todo.
Eras tú que me llamabas. Era para ti.
Quiero pensar que yo venía ya por el camino
De lo que otros llamarían ‘madurez’
Pero que realmente es otra cosa
Juego al amor
A la familia
A los pequeños detalles
A la consistencia
Se creó en ti, tanto amor como era posible de crearse.
Y fue así.
Esa es la enseñanza
La señal de que ahora todo cambia
Y me sirve a mi para prepararme
Para cuando sea el momento de nosotros, de Diani y el mío
Se creó en ti, tanto amor como era posible de crearse.
Si toda la vida, tú has sido mi maestra
¿quién más debía enseñarme este camino?
Solo tú
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No hace justicia ni se relaciona con la noticia. Pero estoy escuchando de nuevo a Scriabin. Esta pieza, interpretada por Horowitz, es de una hermosura gigantesca y durante mucho tiempo ha estado en mi vida.
Escribo al futuro unas líneas de Fe Pronto de mi boca saldrán estas palabras, para siempre:
Siempre supe que viviría en una Isla los que me conocen, lo saben. Lo que pasa es que a mis conocidos y a mi, la vida nos cambió un poco la latitud y longitud. Igual, terminé en el Caribe, terminé donde yo quería.
Hace unos 3 años estaba preparando las maletas para volver a casa. Además de queridos amigos, y lugares preciosos, me quedaba una buena excusa para todavía estar en la Isla: invitar a salir a esa chica decirle a esa amiga, con la que hablaba y compartía muchas cosas, que además de ser mi amiga, ella me gustaba, y que antes de volverme a casa me gustaría saber si podíamos salir, y conocernos. Ver que pasa Lo que pasó todavía hoy no me lo explico eramos dos personas dos buenas personas con sus corazones rotos y con un poco de desconfianza Lo que pasó es que en compañía del uno con el otro nuestros corazones sanaron y nos enamoramos como nos enamoramos El futuro ya es presente mi padre me enseño que 'no hay fecha que no se cumpla' hoy, en esta fecha, cumplo un sueño quiero empezar una familia con Diani y darle gracias a Dios por todas las bendiciones que me hadado y todas aquellas bendiciones que ya están ahí en nuestro camino De la mano de Diani, creo fielmente que la vida es una aventura extraordinaria y vamos los dos sin miedo felices.
---------------------------------- Aquí los dejo con Silvio y Calle 13:
Cuando amanece tu lindura Cualquier constelación se pone insegura Tu belleza huele a mañana Y me da de comer durante toda la semana
Tus ojos hacen magia, son magos, los abriste Y ahora se reflejan las montañas en los lagos La única verdad absoluta Es que cuando naciste a los árboles le nacieron frutas
En la cocina de mi abuela se guisan suculentos secretos, se adoban anécdotas, se tuestan costumbres… y hasta se reparten -gratis- consejos para llevar.
Siempre con el viejo radio de fondo, se ponen a hervir las penas en baño maría -de lágrimas, por supuesto- y se re-calientan amores y sueños, en grandes cazuelas de barro.
Los Andrade no hablamos mucho. Hacemos. No decimos. Quizá el calor de los fogones nos afloja un poco, nos calienta la sangre… y un vinito o un tequila terminan la tarea y la lengua avanza.
La gran mayoría de las conversaciones más difíciles y complicadas de mi vida las he tenido en esa cocina, o en la de mi madre (ella es muy Gress, pero ese espacio y esa rutina es totalmente Andrade) y las recordaré toda mi vida.
Imagino a mis hermanos en sus casas, en sus vidas. También a Maru en su cocina impecable. Somos todos víctimas del mismo síndrome. Hasta mi Padre, en su casa ‘nueva’ –que yo he visitado más que 3 veces en 8 años-, si hay que hablar me llama a la cocina y cierra la puerta y las palabras salen y los corazones se ponen a punto.
En las cocinas Andrade se fríen silencios y se refrigeran pasiones. Es así.
Andrademente, en serio.
Andrademente, en silencio.
Hace un par de semanas, le comenté a mi abuela que tenía mucho trabajo, que tenía muchos pendientes en la oficina. Ella me escucha y luego se ríe, y me dice: “Ay mijo, lo bueno es que eres Andrade, y los Andrade no se cansan”. Y recordé a mi abuelo, a mi padre, a Maru, a mis hermanos, y es verdad.
En esa cocina no sirven consuelos, solo realidades.