domingo, 25 de marzo de 2012

Cinema Paradiso

Mezcla sufrible. No se la recomiendo a nadie que no ande buscando nostalgia.

Llevo días tratando de hablar, no de comunicarme ni de intercambiar oraciones, de hablar con mi familia, y por X o por Y no se ha podido... además esta lluvia que no para y tantas ganas de ver Cinema Paradiso, con lo que me provoca la película y yo sólo, con O haciendo diligencias.

Ya una señal, que más bien fue una alerta, era haber preparado la pasta esa con tomate que nos hacía mamá cuando pequeños.

Pero qué largo puede ser un domingo, incluso si uno trabaja par de horas... parece no terminar. Que vanga el lunes y esa semana fabulosa que promete tantas cosas...

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Una de las mejores escenas que jamás haya visto en una peli, es la final de Cinema Paradiso.


sábado, 24 de marzo de 2012

Too Young

Recuerdo madrugadas de luces de semáforos y farolas amarillas y caminatas hacia casa. Cuando no había iPods y los CD Players eran lo común. Una de mis canciones favoritas era 'Demasiada presión' de los Fabulosos Cadillacs, y yo escribía en servilletas, larguísimos poemas.

Hoy, después de semanas, meses de torbellino, estoy convencido que la vida está para disfrutarla, sobre todo si a uno le han tocado tantas bendiciones, como a mi.

La boda de A&J me dejó muchísimas enseñanzas. Pero muchas más certezas. De ellas, la más grande: que mi familia es maravillosa. Me encanta ver a O que ya es parte de todo, es una más junto a todos nosotros.

Mis ratos de descompresión, las lleno con la música de Phoenix, que se ha vuelto indispensable y me recuerda que la vida hay que disfrutársela.

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Los dejo con 'Too Young', de a gran banda francesa.


lunes, 27 de febrero de 2012

A & J

Le pregunto a mi papá si está contento por la boda de mi hermano. Me contesta diciéndome que mi hermano había tomado una decisión, que había momentos en la vida en que un hombre debe tomar ese tipo de decisiones. Que él apoya la decisión. Que Ana es una chica muy buena.

Cuando mi papá habla de cosas íntimas con la misma parsimonia de un Jefe de Estado ante los micrófonos nacionales, pienso en cuando mi mamá y él eran jovencísimos y se paseaban por la Roma y Coyoacán, después de ir por las mañanas al CCH Sur. O en las miles de miradas entre ellos, miradas de enamorados de las que fui testigo.

Casi nadie lo sabe, pero yo le dije a papá que me casaba y que me iba de México en un hotel bellísimo en La Habana. Sentados en el bar del hotel, saboreábamos el mejor mojito del mundo. Me miró rápido, como sin querer, y me dijo que me apoyaba, que no iba a ser fácil pero que si ya estaba decidido que no dudara, que luchara por mi decisión. Que O era una chica buena.

Estas últimas semanas no he dejado de pensar en A & J, en su día, en el día tan especial para mi familia, toda reunida, todos juntos. Amo a mi hermano, y amo a Ana. Imagino el futuro, 20 años adelante, y bien puedo vernos a O y a mi, visitando la linda casa de A & J, con niños preciosos corriendo por todos lados.

La boda de mi hermano, los posibles bisnietos, son razones fundamentales para mis abuelos, para lidiar con su idea de futuro. Mi mamá y Dan no hablan de otra cosa.

Será un viaje exprés, pero qué viaje, qué horas tan valiosas.

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Hoy, tal como ocurrió la semana pasada, había un arcoíris encima de la cárcel que tengo que cruzar de camino al trabajo. Hoy, al igual que ese día, me pregunté si los reos podrían ver el arcoíris. Los imaginé, pensando que era un día más en su espantosa rutina, en su celda gris. Sin saber que encima de ellos ocurría un milagro. Sin saber que todos los que cruzábamos a esa hora veíamos la cárcel con asombro, de alegría. De pronto mi playlist me sorprende y pone a Sabina, y yo me sentía Como un Explorador...

 

domingo, 5 de febrero de 2012

Una semana bien puede ser un sueño

La vida me regaló otra bendición más: un nuevo trabajo. Mi rutina cambió radicalmente de una semana a otra. Aunque hubo una previa, pero esa fue de deslinde y de RH, y de estar con O en una de esas horas oscuras que también nos regala la vida.

Dios, la vida, el Universo; sean cosas 'buenas' o 'malas' -en nuestro pobre entendimiento- nunca dejan de darnos, siempre nos presentan cosas nuevas. Entenderlas, aceptarlas; eso está en nosotros y en las acciones y decisiones que tomemos a raíz de esos eventos.

En el caso de O es fácil para mi escribir todo esto, pero cuando tienes un hueco en el corazón sencillamente no piensas.

Ayer me costó bajar las revoluciones de una semana que fue un parpadeo nada más. Fue rapidísima, exitante, exigente, violenta, nueva, estresante, fascinante, enferma (me enfermé de la garganta).

Ayer me preguntaba ahora que conseguí un nuevo logro profesional, y si bien lo difícil viene ahora: crecerlo, desarrollarlo, mantenerlo. Me preguntaba acerca de mi vida, de nuestra vida (junto a O) y me preguntaba mientras caminaba sin rumbo en un centro comercial ¿Cuál es el próximo paso? ¿Qué me depara ahora la vida? ¿Qué tengo que hacer ahora en mi vida personal?

Llamé a mi madre, y tan solo con escucharla me tranquilicé. Luego vi a O que me buscaba entre la gente, y mi corazón encontró a su par, y caminé rápido hacia ella y la abracé con fuerza.

'Un trabajo es sólo un trabajo', me dijo mi hermano. 'No importa qué tan bueno, qué tan alto sea', remató. Y lleva razón, lo importante, lo crucial siempre será la familia, O, y seguir escuchando esas voces que hay en mí, y pensar, y aprender. Ser yo.

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Como se imaginarán, esta semana no ha sido muy musical. Lo mejor que escuché en estos días fueron las danzas húngaras de Brahms. Justo, si bien recuerdo, fue la primera música que subí en este blog. Aquí de nuevo, mi danza favorita: la 5ta de ‪Johannes‬.


jueves, 19 de enero de 2012

El equilibrista/malabarista

Hay una canción de Silvio Rodríguez (Oda a mi generación) que habla de un malabarista, dice: "No es un hombre, es un malabarista de una generación".

Ese soy yo en mañanas de incertidumbre. En tardes sin playa. En noches sin O.

En El equilibrista, libro de ensayos, Andrés Neuman (gran tipo, según Bolaño en quien reside el futuro de la literatura latinoamericana) juega al malabarismo literario, a la pluma que nunca se sale de la delgada línea de la sabiduría. Frases cortas, punzantes, exactas.

Hoy juego al equilibrio.
Malabarista. Un pésimo poeta.
Hoy, no soy el de ayer. (Nunca fui buen poeta)
Mi camino es el camino de siempre.
¿Qué pasará con el saco azul? La esperanza.
Brooks Brothers puede ser un laberinto de espejos y tarjetas de crédito, y sueños. Borges nunca vistió mal.
Callaré más frecuentemente. La boca sirve de bragueta.
La paciencia es un gran Circo de Pulgas.
Sabina, Serrat: Nada me gustaría más que unirme a su Orquesta del Titanic.
Sé tocar bien la puerta.
Canto sólo en familia.
¿Puedo pasar?

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Hace calor y hay mosquitos. Los dejo con 'Rosana', de Silvio. Hubo un tiempo en que era una melodía de derrotas y victorias, lados intercambiables del equilibrio.



martes, 17 de enero de 2012

Blanco nocturno

Hoy le decía a I que desde 2666 no me vivía un libro como El Testigo.

Lo que he callado, lo que guardaba para éste espacio, es que el libro me pareció inminentemente pertinente de cara a este 2012 que apenas respira.

Sobre todo para mí país. Aunque el libro lleve 11 años en los anaqueles y con el Herralde a cuestas, y ya el PAN vaya de salida y la guerra con el narco cuente 50,000 muertos; El Testigo no pierde vigencia, certeza.

No se confunda, lector, el libro no es una narco-novela de esas que pululan. Es una historia de cualquier familia mexicana, sin importar que sea uno rico ó pobre, chilango o sinaloense. La humanidad, la intriga, los datos, López Velarde, la política, el insesto...

Y, si uno resulta que es mexicano en el extranjero, el concepto del regreso salpica y hunde.

Ahora comienzo Blanco nocturno, del colosal Piglia.

Le digo a O que el protagonista es un puertorriqueño radicano en New Jersey y se le abren los ojos como niña emocionada.

Le pregunto sobre personajes principales boricuas en novelas famosas. Me calla con un beso. Solo un tonto se fija en esos detalles.

Ahora con mi lámpara blanca en mi buró, leeré muchísimo, volveré al hábito de aveces no querer salir porque junto a mi cama me espera un buen libro.

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Seguro sorprenderé a un par de ustedes. Pero si se piensa, la sorpresa no será tanta: aquí, con defectos y poco mundo, procuramos siempre la mejor calidad sin importar géneros. Los dejo con la banda Pearl Jam, y un tema que toca las fibras más proofundas: Yellow Ledbetter. Han pasado muchos años, Juan y yo comenzábamos a escuchar música, a apreciarla; pero la banda de Seattle sigue siendo de las más grandes.



miércoles, 4 de enero de 2012

El Testigo

Si Nueva York es la ciudad que nunca duerme, el D.F. es un gigante gris, viejo y desaliñado, que muy pocas veces despierta.

Leo finalmente la gran novela de Villoro, que no había podido conseguir hasta ahora. Me he vuelto adicto a El Testigo.

Despegó el avión y yo miré cómo nos alejábamos de ese tierno infierno. Yo era entonces otro testigo.

Durante dos semanas y media no dejaba de dilucidar sobre si un avión es solo una aeronave estilizada y motorizada, y no una máquina de realidades paralelas, algo digno de H.G. Wells, o un sueño de Verne, que te transporta a olores, a pieles, a abrazos, a sonrisas, a espacios, a cielos que juraste alguna vez que serían irrepetibles, aún para un testigo muy conocido como yo.

Al aterrizar, me inserté en una perfecta maqueta, como si mirase una exposición de un gran arquitecto, y lo reconocí todo… el avión entró por la costa norte y vimos como se formaba Cataño, la bahía de San Juan, el Viejo San Juan, Miramar, Condado y su laguna, Santurce y finalmente Isla Verde.

Hoy trabajé desde temprano hasta tarde en la noche. Aún así hubo tiempo para pasar a buscar un buen vino, y pan, para subir a la azotea con O y sentarnos a ver las estrellas y comer queso Oaxaca en nuestro 4to aniversario de bodas.

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Mientras mirábamos hacia arriba y le enseñaba a O las pocas constelaciones que me sé, puse en el iPhone 'All You Need Is Love', y O y yo nos miramos sin parpadear, sin vergüenza, sin temor, sin rencores… los genios de Liverpool nos enseñaron hace tiempo que lo único que hace falta es Amor.